miércoles, junio 10, 2020

Luchemos contra el racismo


Crecí en un mundo lleno de amor, me crió mi abuela ella era la que me buscaba al colegio y siempre estuvo allí. Mis padres me regalan muñecas negritas, mi abuela solía quitármelas y la tiraba a la basura

Recuerdo que cuando iba al jardín, tenía dos compañeras de piel oscura con quien era muy feliz tratándolas y en el juego. Cuando llegaba a la casa le contaba a mi abuela y ella me decía que me limpiara que no tratara gente negra. Nunca me daba un porque solo me decía que no. 

Yo tan pequeña que iba a entender, mi abuela es española de piel clara ojos azules ¿tendría eso que ver con su racismo? No estoy segura solo sé que el racismo está mal. Tal vez a mi abuela en su infancia la inculcaron ser así. El hecho es que eso viene desde hace mucho tiempo y no es bueno no es normal ser así. 

Cuando íbamos a la iglesia y nos tocaba darle la mano al padre y era de piel oscura, en una oportunidad me grito en plena iglesia que no le debía dar la mano a ese negro. Tendría aproximadamente 10 años y llegue a mi casa algo confundía del porque mi abuela solía ser así.


Así crecí, cumplí mis quince años y a mi fiesta fue un chico de piel oscura y eso fue un espectáculo, gritos peleas por lo que el chico salió llorando de la fiesta, que momento tan cruel. Como ese mucho más momento que marcaron mi infancia, mi crecimiento fue así en un ambiente discriminatorio que sin darnos cuenta forman monstruos. 

En secundaria tendría unos 16 años, estudiaba en un colegio de monjas y siempre iban niñas de otros países porque el colegio no cobraba solo recaudaba un aporte monetario algo con que uno pudiera ayudar. Allí había un grupo de chicas de piel oscura. Ellas solían verme siempre de arriba abajo y cuando jugamos voleibol solían no meterme en su equipo siempre me excluían, cuando llegaba tarde me quitaban el puesto para sentarme, me dejaban de ultima en todo, me empujan cuando bajaba las escaleras. Un día me fracture la muñeca, con fractura de radio. Fue horrible el dolor no me dejaba ni pensar: Ese día que me llevaron al hospital mi madre me decía -¿hija quien te hizo eso?- y yo le conté que unas niñas. Ella pensó que era algo de niñas y que seguro fue sin querer que me tropezaron que no era nada grave. Pero resultó que no fue así cuando volví de mi rehabilitación de la mano y pude escribir bien ellas estaban peor se me acercaban y decían asquerosa blanca, bastarda, y muchas cosas feas yo no entendía porque eran así, hasta que un día me di de cuenta que era por ser blanca por primera vez yo era víctima del racismo. Por primera vez después de siempre haber sido yo la que decía o hacia esas cosas, la vida me dio un giro y me estaba haciendo pagar todo lo que hice y fui. Seguro es la ley de atracción el famoso karma. 

Si definitivamente era por mi color de piel, yo trababa de estar tranquila y hacerme la loca ignorando cada una de las espantosas cosas que solían decirme, pero no fue así. Cada vez todo pintaba peor, un día tuvimos clases de natación. No sabía nadar y unas de mis compañeras de color si, la profesora nos organizó para hacerlo en pareja. Así que me toca con la que sabe nadar y nos lanzaron a las dos, nos pasaron los salvavidas ella me hundió y agarró su salvavidas. Me dejó allí por mucho rato y se hizo la victima que no podía subir que se estaba ahogando. La profesora le gritó -oye, ayúdala, súbela- y así fue que al fin me subieron, pero tragué mucha agua, por poco me ahogo. Me preguntaba ¿hasta cuándo esas chichas iban a seguir molestándome? 

Así paso por mucho tiempo, hasta que un día le dije -vengan acá ¿porque siempre me hacen esas cosas que les he hecho, cuál es su problema’ y ellas me dijeron -tu no has hecho nada solo sabemos quién eres, te inscribieron en este colegio donde todas somas negras y tu eres la única blanca date cuenta siempre estás sola no tienes amiga no hablas con nadie, pones mala cara, te limpias, nos ves feo cuando nos maquillamos, nos ve de arriba abajo, te burlas de lo que comemos, pones cosas de burlas hacia la gente negra en tus redes, ¿entonces que más hace falta que nos hagas?-. Dijeron enérgicas 

-La verdad no hace falta que tengas contacto físico con nosotras, sabes cómo nos lastimas. No hace falta simplemente no, porque ya el daño está hecho con todas tus acciones, eso habla mucho de ti. Por eso somos así contigo, porque eres así, porque eres una mala persona, eres cruel y burlona, entonces ¿parece poco con todo lo que nos has hecho, que no es suficiente? entonces no preguntes que nos has hecho, porque nos has hecho bastante. Entonces o cambias o cambias porque ya estamos cansada. - terminó 

Sorprendida de todo lo que me dijeron les contesté que tienen razón. Les expliqué que crecí en un mundo donde mi abuela, la persona que me cuidaba, la que más dedicaba tiempo era racista. Entonces lo veía normal, de verdad les pedí perdón de todo corazón y les prometí que no haría más esas cosas. Quiero ser una persona pura que puede tratar a todos de forma igualitaria. 

-Está bien eres perdonada- me respondieron 

Al final eran niñas en pleno desarrollo y no podían tener tanto rencor en su corazón. Mi conclusión es que no todos podemos ser así, tener igualdad y dar amor. Todos merecemos respeto porque todos somos iguales desde el señor que barre un colegio hasta el dueño del colegio todos somos iguales 

Muchos jóvenes no quieren ser racistas, pero actúan de esa manera por la presión del grupo o de la familia, debemos asumir que el racismo es malo para nosotros como personas y como país. El racismo la xenofobia y la intolerancia son problemas frecuentes en todas las sociedades. 


“Somos propensos a juzgar el éxito por el índice de nuestros salarios o el tamaño, de nuestros Automóviles en lugar de por la calidad de nuestro servicio y la relación con la humanidad “ 

M.Luther king 


Autor: Daivi D. Gómez  Gómez



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