lunes, mayo 27, 2019

Real


En unos bits tus ojos que me miran preguntado porque los miro. Sonríes con recato, retiras la mirada. Estoy contigo como una puesta en escena de muchos pixeles, de los que les falta a la video llamada de whatssap.  
No eres efecto de la iluminación, eres piel cubierta de millones de poros eh invisibles bellos que siento cuando te toco con mis manos o cuando froto delicadamente mis labios en tus brazos. El olor de tu cabello negro sedoso, la forma en que cae sobre mi rostro después de apartarlo para besarte el cuello. El espasmo cuando encuentro mi zona erógena en tu cuerpo y descubro tu quejido de placer. La respuesta de mi cuerpo a tu goce, mi respiración agitada y el calor en mi entre pierna que hace que me aprete el pantalón.

Tu mano buscando el borde de mi camisa para acariciar mi torso tibio que se estremece. Encuentro tu senos sincronizados con tu corazón que bombea en compases, me apropio de tus pechos para apretarlos con deseo y desnudo un pezón, erecto, para lamerlo. Mientras un  quejido de placer se escapa y tu rostro con los ojos cerrados apunta al cielo. Entiendo que te gusta y me atrevo a buscar el bode de tu camisa y me escabullo entre telas suaves y te toco con mis manos calientes para a abrazarte con desespero para acercarte a mí.

Abres las piernas y una de ellas me detiene empujándome a un lado, acercas tu rostro al mío te acaricio los labios con mi lengua y tu metes la tuya con fuerza para luchar con la mía mientras frotamos nuestras bocas casi perdiendo las respiración. Toco tu pierna sobre mí para llegar a tu muslo y entrepierna que está caliente. Acaricio tu sexo sobre la delgada lycra de tu pantalón, pero intuyo con mis dedos su anatomía.
Son mías tus nalgas para jugar con ellas, tus senos los domino a mi parecer. Manoseas mis testículos y aprietas mi pene,sobre el pantalón, que está lubricado pero condenado a no penetrar tus entrañas hoy. Abro mi cremallera y llevo tu mano debajo de mi pantalón. Abres los ojos y me sonríes para aceptar la invitación.
Siento que ya no soy yo. Soy otra cosa una mezcla de tu cuerpo y el mío que desesperados por devorasen aceptan impregnarse del otro. Huelo a ti, en mi cuerpo te siento a ti sobre mi piel como otra piel. ¿Será el aceite de cacao? O tú esencia de mujer excitada o mi angustia por tenerte para mí por esos instantes en que no eres una imagen imaginada un efecto de una pantalla de un Smartphone.

Fernando Urrea

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